<strong>La bitácora analítica: la voz transparente del investigador</strong>

La bitácora analítica: la voz transparente del investigador

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Por: Laura Violetha Mora Estrella

Es común observar a un músico, un escritor o a un artista llevando un pequeño cuaderno, un grupo de hojas o una grabadora de voz en su vida diaria, realmente nunca se sabe cuándo puede llegar la inspiración o una idea innovadora, por lo tanto, se requiere de una herramienta que permita capturar esos primeros elementos que a futuro tendrán el potencial de transformarse en todo un proyecto. Algo similar sucede en la investigación: cuando nos encontramos ante un tema que nos apasiona, o con el que nos comprometimos de forma académica o laboral, solemos reflexionar constantemente sobre ello, surgen ideas, preguntas, métodos, experimentos y demás, que solemos plasmar en la famosa “bitácora”, para que nada de lo que hemos encontrado se pierda.

La Universidad de las Américas Puebla (s.f.) define la bitácora como: “un cuaderno en el que se reportan los avances y resultados preliminares de un proyecto de investigación. En él, se incluyen con detalle, entre otras cosas, las observaciones, ideas, datos, de las acciones que se llevan a cabo.

En el área de la investigación es común hablar de “bitácoras de investigación”, las cuales ayudan a consolidar información e ideas clave para el proyecto que se está ejecutando, incluso para llevar registro de información que dará apertura a proyectos futuros. Es una herramienta clave cuando hablamos de memoria y trazabilidad, sobre todo cuando queremos dar cuenta de los procesos llevados a cabo. Idealmente, una bitácora debería registrar toda la información, incluso si se considera que esta puede ser errónea, dado que esos errores podrían ser útiles a futuro, ya que la bitácora está en constante modificación.

Las bitácoras más tradicionales suelen realizarse en cuadernos, algunas de ellas incluso tienen un formato predeterminado para ser llenado por el investigador, donde se suele incluir datos como: fecha, hora, descripción del método realizado, resultados observados y observaciones extra. Es importante señalar que la bitácora se construye durante el proceso de investigación, puesto que posee la información reciente de lo que se está realizando y del momento en que está ocurriendo. Todo lo depositado allí tiene un alto potencial de ser útil para el investigador en los análisis posteriores.

La bitácora no sólo es útil para el investigador que la realiza, sino que permite a otras personas interesadas en el tema conocer la metodología adoptada, las preguntas generadas, la información recolectada, las condiciones y diseño del estudio, etc. La bitácora funciona como un ejercicio de reporte frente al que se pueden visualizar limitaciones y omisiones, así como también aciertos y avances que pueden aportar a futuras investigaciones.

Por otra parte, la bitácora también es útil como herramienta que apoya el aprendizaje y permite la evaluación del mismo. Un ejemplo de esto es el de Barrios y Cols (2012), en donde se utilizó la bitácora como apoyo para la formación de estudiantes de oftalmología. Según Ayala (como se citó en Barrios et al., 2012), se encontraría que la bitácora es una herramienta provechosa para la evaluación del aprendizaje debido a su:

  • carácter globalizante: da cuenta de los procesos y productos que tuvieron que darse para generar el aprendizaje de ciertas habilidades.
  • carácter predeterminado y sistemático: da cuenta del análisis profundo de la evidencia que se debe dar para alcanzar competencias profesionales.
  • carácter informativo: da cuenta de que lo se recolecta debe tener sentido tanto para el alumno como para el profesor
  • carácter ajustable: permite la adaptación a condiciones de la realidad de acuerdo a los propósitos y metas planteados.
  • carácter auténtico: da cuenta de lo que ocurre en la realidad y lo que se aprende por medio de la práctica.

Respecto a cómo realizar una bitácora, la estructura que se escoja para realizar la bitácora debe ir alineada con el fin del estudio o proyecto Por ejemplo, en el caso de tener una bitácora orientada a la reflexión del aprendizaje,  como el que propone el profesor Elkin Rubiano, en su blog proporcionado por la página oficial de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (s.f), enuncia que para construir una bitácora reflexiva se debe mantener una estructura que contenga: un título sobre la intención y el contexto, una introducción que plantee cuál es el tema, las preguntas a abordar y cómo se plantea hacerlo, un espacio de desarrollo de argumentación, donde se expone cómo se está interpretando el fenómeno, un espacio para la conclusión y consideraciones finales, que permitan dar cuenta de los resultados y los avances logrados y finalmente, una sección de bibliografía donde se consigne las fuentes utilizadas y los derechos de autor en caso de imágenes y creaciones externas; finalmente se resaltó que esta bitácora puede ser generada de forma escrita o de forma digital, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas de ambas maneras.

            Otra posible estructuración que podría tomarse en cuenta sería:

Para una adecuada estructuración, se ha de tener en cuenta que cuando estamos realizando una bitácora para el ámbito académico, lo primero siempre será situarnos en cuál es su finalidad, cuál es nuestro objetivo de investigación y cúal es nuestra meta a alcanzar, ¿en qué aspectos del momento queremos hacer énfasis? ¿Queremos registrar un experimento, documentar hechos y qué datos exactamente queremos recolectar? Partiendo con ello podremos establecer una estructura, y con ello obtendremos un producto construido alrededor del tiempo.

Finalmente, quisiera agregar que para que la bitácora sea de un mayor carácter analítico se debe agregar información respecto al método de análisis realizado durante la investigación, los problemas que se presentaron y cómo se abordaron, las ideas y preguntas generadas, el material de apoyo aportado, el escogido y el descartado, los significados e interpretaciones que se han adoptado, y las conclusiones a las que se ha llegado después de realizar todo el proceso.

En este sentido, la bitácora actúa como un espacio de reflexión que permite al investigador documentar no solo los hechos, sino también las emociones, percepciones y matices que surgen durante el proceso de investigación. La bitácora analítica no es solo un instrumento de registro, sino una herramienta poderosa que transforma la experiencia de la investigación cualitativa. Facilita una autoevaluación constante y permite que el investigador se convierta en un observador más consciente de su propio proceso, lo que, en última instancia, contribuye a la calidad y profundidad del estudio.

Referencias

Barrios, P., Ruiz, A., y González, K.  (2012). La bitácora como instrumento para seguimiento y evaluación – Formación de residentes en el programa de Oftalmología -. Investigaciones Andina, 14(24), 402-412.

Rubiano, E. (s.f). Bitácora. Universidad Jorge Tadeo Lozano. Recuperado de: https://www.utadeo.edu.co/es/link/leer-y-escribir-mejor/2791/bitacora

Universidad de las Américas Puebla. (s. f.). Bitácora de investigación. Recuperado de: http://www.udlap.mx/intranetWeb/centrodeescritura/files/notascompletas/bitacoradeInvestigacion.pdf

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