<strong>¿Cómo hacer un buen grupo focal?</strong>

¿Cómo hacer un buen grupo focal?

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Por: Ana María Gómez

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Le gustaría trabajar con comunidades o siente interés por realizar cambios en la suya?, ¿le interesa ver las necesidades de una comunidad o generar información de mercadeo?, ¿quisiera saber el alcance de su intervención?, ¿o simplemente quiere ver distintas opiniones en torno a un mismo tema? Si la respuesta es sí, o al menos no es una rotunda negativa, déjeme contarle sobre una técnica que le será bastante útil para hacerlo: los grupos focales.

Los grupos focales son una técnica de recolección de datos, en ​​donde en un mismo espacio, guiado por preguntas, las personas reunidas expresan sus actitudes, sentimientos, creencias y experiencias en torno a un tema específico, lo que permite visualizar múltiples miradas y contextos desde un panorama social (Aigneren, 2009), y donde gracias a la interacción entre individuos, se facilita la discusión y comentarios, aumentando así la riqueza de los datos obtenidos (Escobar y Bonilla-Jimenez, s.f). 

A diferencia de las entrevistas (individuales o grupales), las cuales se basan en las opiniones, las preguntas y las respuestas tanto del entrevistador como del entrevistado, los grupos focales se centran en la interacción, en las dinámicas sociales, en las experiencias compartidas, en donde el investigador no toma un papel de experto, sino de mediador. Además, mientras que la entrevista individual es preferible cuando se busca analizar las ideas en las biografías individuales, los grupos focales buscan ver cómo estas ideas se manifiestan dentro de un contexto interpersonal determinado (Escobar y Bonilla-Jimenez, s.f). A su vez, se diferencia de la información cuantitativa de opinión recolectada en cuestionarios, ya que los grupos focales exploran la construcción de dicha opinión, es decir en lo que se basa. 

Pongamos por ejemplo el estudio de De la Espirella (2020) “Toma de decisiones en pacientes psiquiátricos: un estudio cualitativo con grupos focales”. En este, buscando abordar la creencia de que las enfermedades mentales se caracterizan por la mala toma de decisiones (idea apoyada por hallazgos en neurociencia), se ayuda de los grupos focales para evaluar cómo estas personas escogen su tratamiento. Concluye con esta investigación que los pacientes están conscientes de la posibilidad de interferencia entre su enfermedad con su tratamiento, especialmente con la externalización de sentimientos y búsqueda de ayuda temprana; además de que la ambigua e incongruente información en las redes, el estigma, las malas experiencias previas, las escasas redes de apoyo laborales y familiares, y la relación terapéutica asimétrica pueden alterar su búsqueda y consideración del tratamiento.

¿Pero qué es lo relevante de este estudio?, ¿los grupos focales sirvieron de algo o era preferible hacer mejor una entrevista individual? Por medio de los grupos focales fue posible conocer sus opiniones, experiencias y preferencias respecto a su toma de decisiones en su propio tratamiento, pero sobre todo, permitió hacer una recolección de información más profunda, en un menor tiempo, teniendo una gran diversidad de participantes (diagnósticos, tipos de tratamiento, etc.) y por ende tener múltiples miradas de la información. Algo que se señala mucho en los resultados y en la discusión de este artículo son comentarios como “la mayoría de los participantes”, “los pacientes expresan”, entre otras formas de expresión que señalan las experiencias compartidas y comunes entre los participantes. Esto es destacable ya que nos indica implícitamente que el diálogo entre los individuos resultó fructífero, de tal manera que la interacción entre estos promovió recuerdos, experiencias y opiniones que retomaban cosas dichas anteriormente y que aumentaban la riqueza de los datos. 

En este momento, el lector ha de tener muchas preguntas sobre esta técnica. Se ha de preguntar cosas como ¿cómo hacer un grupo focal?, ¿cuándo es conveniente usarlo? Al igual que cualquier técnica de investigación, está sujeta a recomendaciones prácticas las cuales orientan su desarrollo y permiten su conceptualización y realización. Entre estas se encuentra la definición de la temática, las preguntas de investigación, los objetivos de las sesiones, la justificación y los lineamientos. Ya para implementarlos, como técnica de recolección de datos, se ha de dejar en claro la población objetivo, la muestra y el contacto con esta, la programación, el lugar de las sesiones y el guion de preguntas que orientará al grupo focal. 

Digamos que usted va a hacer un grupo focal, entonces lo primero que ha de hacer es ver para qué lo va a usar y cuál es el objetivo que espera lograr al implementarlo. En general, se suelen usar los grupos focales para la identificación de problemas de la comunidad, el planteamiento y estructuración de un proyecto u objetivo, para ampliar los detalles de la implementación del proyecto como las expectativas y el contexto, y el monitoreo de los resultados o finalización del mismo (Mella, 2000). Como ejemplos específicos, como señalan Escobar y Bonilla-Jimenez (s.f.), es pertinente usar esta técnica cuando se han de reformular nuevas hipótesis de investigación; mejorar o elaborar cuestionarios u otros instrumentos como entrevistas específicas; se requiere innovar en los métodos de estudios de un tema; se busca generar estrategias de publicidad; descubrir percepciones o experiencias sobre un tema; etc. 

Lo primero que se ha de hacer para desarrollar un buen grupo focal y no morir en el intento, es determinar los objetivos, tanto del estudio como del grupo focal, respondiendo a preguntas como ¿cuál es la razón del estudio?, ¿qué se desea lograr con este?, ¿qué tipo de información necesito para satisfacer mis objetivos? Es necesario tener presente en todo momento el sentido y el objetivo que sigue la investigación, ya que la guiará completamente. Lo siguiente que sigue es definir a profundidad el problema de investigación, buscando establecer un marco teórico y metodológico que guíe el resto del proceso tanto en el desarrollo del grupo focal como del análisis de datos. Seguido a esto, se ha de buscar identificar, seleccionar y comprometer la muestra, lo cual puede representar un reto en ciertas ocasiones.

Pero, ¿cómo identificar y seleccionar la muestra? Sí o sí deben tener rasgos que usted considere pertinentes a tener en cuenta en su estudio o que señalen la literatura, como la edad, el sexo, las condiciones sociodemográficas, el nivel de escolaridad, el lugar de residencia y las opiniones. Respecto a lo anterior, usted podría escoger que todos compartan los mismos rasgos (homogeneidad), o que sean polos opuestos o varíen dentro de un espectro (heterogeneidad), dependiendo de lo que quiera explorar, ¿busca conocer las experiencias compartidas como en el ejemplo de De la Espirella (2020) o busca profundizar en las distintas perspectivas y compararlas? Por último, respecto al número de participantes totales que necesita, dependerá de la profundidad con la que quiera abarcar el tema y los objetivos que ya ha planteado, pero lo mejor sería que contactara al menos un 20% más de los que quiera consultar inicialmente, ya sabe, por si alguien le falla al final y no asiste.

En cuanto a las sesiones, es preferible que sean entre cinco a ocho personas si es un tema muy polémico y que en general no exceda de las 12, especialmente si es novato en esto de los grupos focales, porque le resultará muy difícil ver que todos hablen y que alguien no se cohiba en participar por tanta gente. El número de sesiones puede variar entre una a varias sesiones, cada una con una duración entre una a dos horas, especialmente por los tiempos que ha de disponer para dar inicio a las sesiones y darles cierre. Para cada sesión, ha de preparar las preguntas guías, las cuales transiten de lo más general hacia lo más específico a tratar, asegurando que sean aproximadamente cinco preguntas abiertas y flexibles y que logren estimular la discusión, no que solo permitan las respuestas cerradas como “no, siguiente pregunta”. 

Para seleccionar un buen lugar es preferible que escoja uno de fácil acceso, conocido por el grupo, que no tenga tanto ruido u otros distractores y que permita a los participantes distribuirse de tal manera que todos se vean (en U). También, ¡no ha de olvidar sus implementos! Si va a grabar la sesión, tenga consigo la grabadora o el celular con buen espacio, así como un bloc de notas para anotar aquellos puntos importantes. Al inicio de las sesiones ha de dejar claro el objetivo de las mismas, hacer que cada participante lea, comprenda y firme el consentimiento informado, dejar en claro si habrá o no una retribución por la participación (así sea un refrigerio) y cómo se llevará a cabo la sesión, para luego empezar con las preguntas del protocolo (Miguélez, 2004). La sesión finaliza cuando se haya agotado la guía, y de ahí, se agradece la participación y se señala la posibilidad de volverlos a contactar.

Antes de continuar, he de dejar en claro que usualmente usted no es quien dirige el grupo focal, ya que ese suele ser el papel del moderador (quien dirige la sesión siguiendo la guía del grupo focal que usted ha facilitado). Quien sea que dirija, se espera que sea capaz de estimular la conversación, dar la palabra a los participantes y buscar que cada miembro participe. Para ello, resulta importante que conozca e incluso comparta las características y perspectivas del mundo de los entrevistados (como la edad, la etnia, etc.), que sea consciente de los temas importantes y significativos para estos, que sea capaz de recopilar y describir la información, que esté abierto a cada opinión, que sea sensible a los temas (focalizándolos, reconociendo las ambigüedades o cambios y conociendo los temas sensibles), además se espera que sea capaz de mantener un buen ambiente durante la sesión (generar confianza, imparcialidad, buena comunicación), para que la gente se sienta entendida, sea activa para participar y tenga ganas de volver en caso de ser necesario (Escobar y Bonilla-Jimenez, s.f; Mella, 2000).

Si el investigador escoge que sea el moderador quien dirija la sesión, el lector podría preguntarse algo como ¿si lo dirige y hace casi todo el moderador, entonces que hago yo en la sesión?, ¿me siento a hacer “acto de presencia”?, sí y no. Usted realizaría la introducción a la sesión, se ubicaría más atrás de los participantes escuchando atentamente, grabando la información (si lo requiere) y tomando notas de lo que se dice, todo finamente estructurado mediante un protocolo de observación, por lo cual su rol en este caso sería el de observador. De ahí, probablemente le corresponderá respaldar las grabaciones, y lo más tedioso de todo: hacer las transcripciones para luego hacer el análisis de datos.

Ya por último, solo me queda señalar que esta técnica no solo es flexible, sino que sus datos tienen una gran validez ecológica dentro de esa comunidad, en ese tiempo y espacio. No obstante, para esto, es necesario usar estrategias como la bitácora, la triangulación de datos y aplicar rigurosamente el método, que resultan claves para lograr la credibilidad de las interpretaciones. Sin embargo, también presenta limitaciones como la gran preparación que se necesita para implementarla, tanto antes como durante y después de las sesiones, además de problemas como comentarios guiados por la deseabilidad social o el silencio u omisión a causa del estrés de estar en grupo, y las dificultades que puede presentar usted o el moderador para estar pendiente de tantas cosas dentro de las sesiones, como ver que todos participen, anotar quien participó y qué dijo, etc.

Referencias

Aigneren, M. (2009). La técnica de recolección de información mediante grupos focales. La Sociología En Sus Escenarios, (6). https://revistas.udea.edu.co/index.php/ceo/article/view/1611

De la Espriella, R. (2020). Toma de decisiones en pacientes psiquiátricos: un estudio cualitativo con grupos focales. Revista Colombiana de Psiquiatría, 49(4), 231-238. https://doi.org/10.1016/j.rcp.2019.06.004 

Escobar, J. y Bonilla-Jimenez, F. (s.f.). Grupos focales: una guía conceptual y metodológica. Cuadernos hispanoamericanos de psicología, 9(1), 51-67. http://www.tutoria.unam.mx/sitetutoria/ayuda/gfocal-03122015.pdf 

Mella, O. (2000). Grupos focales (“Focus groups”). Técnica de investigación cualitativa. Documento de trabajo, (3). https://gc.scalahed.com/recursos/files/r161r/w25267w/Gruposfocalesunatecnica.pdfMiguélez, M. M. (2004). Los grupos focales de discusión como método de investigación. Heterotopía, 26, 59-72. https://www.edumargen.org/docs/2018/curso36/unid04/apunte01_04.pdf

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