<strong>La videografía como método de investigación cualitativa</strong>

La videografía como método de investigación cualitativa

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Por: Ana María Gómez Mora

Cuando uno busca en internet sobre qué es una videografía aparecen definiciones equivalentes a cualquier video que no corresponda a una película. Más específicamente, se refiere al proceso de capturar imágenes en movimiento a través de medios electrónicos o de transmisión y editarlos, lo que se conoce también como producción y postproducción (Hmong.es, s.f.).

Sin embargo, se debe hacer una distinción conceptual entre esta definición que se le da, más cotidiana, respecto a la definición que se le da a nivel investigativo. Si bien se ha introducido el término de videografía de manera muy vaga en la investigación, para referirse a casi cualquier forma de producción cinematográfica académica, metraje realizado por investigadores, fuente de datos de video o película documental para divulgar los resultados (Belk et al., 2018), me gustaría comentarle al lector una forma muy interesante de abarcar este concepto: la de método de investigación.

En ciencias sociales, es un método usado en investigación cualitativo, guiado usualmente por la etnografía, el cual consiste en registrar interacciones para luego analizarlas detalladamente a nivel conversacional (Hmong.es, s.f.). De esta manera, su uso permite representar y teorizar fenómenos en contextos sociales, culturales y espacio-temporales, ya que permite abarcar y estudiar simultáneamente las características y diferencias entre la interacción, el diálogo, el lugar y el momento del evento (Belk et al., 2018). Por ejemplo, sería conveniente usar la videografía para ver cómo ocurren interacciones entre jóvenes con otras generaciones, para ver y describir una cultura nómada o no occidentalizada, etc. 

Por lo anterior, la videografía presenta ventajas, como que al ser las observaciones permanentes y accesibles permite al investigador adentrarse en los datos, evaluando su riqueza (al ir más allá que lo escrito y el audio, al permitir identificar señales no verbales), generando así interpretaciones teóricas más amplias (Belk et al., 2018). Sin embargo, al abarcar componentes relacionales y contextuales, es necesario tener en cuenta, como investigador, que al aproximarse a cada video se está sujeto a componentes subjetivos, tanto a nivel productivo como de interpretación, por lo que al igual que en cualquier otro método cualitativo, se ha de ser precavido con el rigor y la ética investigativa. Por ejemplo, entre los problemas que hay que evitar en las videografías se encuentra la parcialización en los videos grabados al tener un mal ángulo de toma, grabar por muy poco tiempo o pretender derivar conclusiones generalizables a otros campos de interacción, grabar interacciones con personas no representativas del fenómeno, etc. 

Ahora bien, ¿cómo se puede usar la videografía como método en investigaciones escolares?, ¿cómo se hace una correcta videografía? Y ¿qué precauciones se deben tomar en su uso? Para responder estas preguntas, permítame explicarle por medio de investigaciones con este método. 

En 2019, Markus Andrä llevó a cabo un estudio de 17 situaciones individuales videograbadas entre un educador o una educadora con un niño, así como dos situaciones contrastadas con niñas, donde se llevaba a cabo un juego cuasiexperimental utilizando métodos cuantitativos y cualitativos con materiales tanto comunes como típicos por género. Este análisis de nueve horas de video buscaba rastrear las construcciones de identidad de género masculino en las interacciones entre los profesionales y los niños en las instituciones “Educación y Cuidado Temprano” (Early Education and Care; Andrä, 2019).

En este estudio, los análisis de las secuencias de los videos, como reflejo de interacción, mostraron que estas situaciones son siempre parte de un proceso recíproco de acción física con una contraparte, en donde la identidad de género, la realidad y el significado simbólico del material emergen de esta reciprocidad social. Se concluyó que trabajadores varones se inclinan por otros materiales y temas, debido a sus experiencias biográficas específicas de género, lo que influye en su interacción y negociación con los niños; además de que los trabajadores son capaces de comunicarse de manera no verbal afectiva, lo que influye en la generación de afectividad y significado simbólico del juego y del material por parte del niño, ocasionando así que resulte más viable el aprendizaje de la teoría por medio de la práctica (Andrä, 2019).

Ahora bien, resulta innegable que el gran aporte de la videografía en este estudio fue el permitir desentrañar la acción recíproca entre los niños y los educadores en las situaciones de juego grabadas, gracias a la gran información que se recolectó con esta, desde el tipo de interacción, el lenguaje verbal y no verbal, el material utilizado, la realidad que creó el juego en esa situación y cómo se fue desarrollando el aprendizaje guiado. Y es que esa es la mayor cualidad y el mejor uso de la videografía: ver ese desarrollo de las interacciones, donde no se pierde detalles ni datos al estar recopilados de manera amplia. Se podría usar para ver las interacciones entre pares, entre niños y profesores, las interacciones entre niños diagnosticados y sus aulas, etc.; el punto fundamental es acceder a la realidad y a la práctica del hecho o teoría a estudiar por medio de una herramienta que logre capturar mayor riqueza en cada aspecto de la interacción.

El lector se estará preguntando (o eso esperaría) cómo se haría una buena videografía.  Smith y Fisher (2006) al buscar enseñarles a sus estudiantes sobre la videografía, señalan que gracias a los avances tecnológicos como la reproducción repetida y la cámara lenta se facilita el análisis detallado y rico en información, permitiendo una comprensión más profunda de cuestiones teóricas e interpretativas fundamentales. También señalan cuestiones que resultaban fundamentales pero que novatos podrían pasar por alto, como indicar el lugar y tiempo de instalación de la cámara a los responsables del sitio a grabar, señalándoles también evitar algún tipo de interferencia con esta zona y la importancia de la grabación de este sitio; por otra parte, la grabación ha de buscar ser lo más discreta posible, mientras (si es posible) se toman notas de campo, las cuales han de ser analizadas y recopiladas, además de buscar triangular la información con retroalimentaciones de externos para minimizar los sesgos personales en las interpretaciones (Smith y Fisher, 2006).

¿Pero qué datos surgen de esto? Como hemos visto, la base de esta metodología se da en la sociología (específicamente en la etnometodología), la cual señala que lo social surge principalmente de los encuentros de los individuos que actúan (Andrä, 2019) y por lo tanto, las interacciones forman la unidad básica de la investigación. Para ello, se ha de grabar o seleccionar las secuencias de interacción que se vayan a analizar, pero ¿cómo se analiza una interacción?

Esto se  divide en tres pasos: la codificación preliminar, el análisis conversacional y el análisis del video. Primero se crean transcripciones aproximadas de gran parte del corpus de datos, para luego crear un esquema de codificación preliminar, donde se bosquejan los temas y características de las respuestas centrales y anotaciones relevantes sobre la interacción (postura, tono de voz, etc.). Luego los datos se analizan inicialmente según la codificación preliminar que se realizó, donde se toman en cuenta las secuencias interactivas y metafóricamente densas así como los patrones recursivos con el fin de profundizar y encontrar comparabilidad (Andrä, 2019), todo lo cual permitiría obtener el análisis conversacional, pero del mero audio. A continuación, seguiría realizar el análisis del video, el cual surge de la revisión minuciosa y del cuestionamiento de la coherencia intrínseca de esta interacción, es decir, se busca ahondar en qué es lo que pasa, tanto a nivel general y contextual, como su deconstrucción en secuencias de interacción y acción, fijándose en conductas no verbales, vocalizaciones, expresiones faciales, gestos, posturas corporales, etc. (Andrä, 2019).

No obstante, todo lo anterior se ha de llevar a cabo con cada uno de los casos a muestrear, de manera que según corresponda al objetivo de investigación, al analizarlos se encuentren semejanzas o contradicciones, las cuales vayan dando una perspectiva cada vez más amplia del fenómeno, concluyendo este proceso de análisis o muestreo hasta no encontrar datos nuevos que aporten a los resultados. Finalmente, se ha de desarrollar un texto etnográfico con extractos transcritos del material relacionándolos con imágenes fijas y vinculando la interpretación con referencias teóricas (Andrä, 2019).

Por último, me gustaría señalar al lector recomendaciones, como tener listo los materiales de antemano, verificando que sí sirven y cómo se pretenden utilizar, además de no dejar de lado la confidencialidad y compromisos éticos de cualquier investigación, informarse bien sobre qué es lo que quiere indagar, en qué momento y con quienes, ya que como vió, la videografía, para alcanzar su máximo valor para la interpretación, es necesario realizarla de manera detallada; de no tener presente estos aspectos, se perderá bastante tiempo y podría obviar información importante al tener que preanalizar un extenso material audiovisual.

Referencias

Andrä, M. (2020). Male childcare workers as promoters of diversity conclusions from a qualitative analysis in german early education and care institutions. Early Years40(1),  82-94. https://doi.org/10.1080/09575146.2019.1703175

Belk, R. W., Caldwell, M., Devinney, T. M., Eckhardt, G. M., Henry, P., Kozinets, R. y Plakoyiannaki, E. (2018). Envisioning consumers: how videography can contribute to marketing knowledge. Journal of Marketing Management34(5-6), 432-458, https://doi.org/10.1080/0267257X.2017.1377754 

Hmong.es. (s.f.). Videografía. https://hmong.es/wiki/Videography Smith, S. y Fisher, D. (2006). You can observe a lot just by watching: using videography in a retail setting to teach observational research methods. Marketing Education Review, 16(1), 75-78, https://doi.org/10.1080/10528008.2006.11488942

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